Soy aquella
la que no existe
a quien no nombras
ni en días grises
soy la foto
que no se mira
porque tu lente
no me toma
soy esa cosa
triste y rara
huerfana
suicida
llena de nada
que arrancaria tu oreja
para endulzarla
con palabras...
Platón.
En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos, del cual aún perdura el nombre, aunque el mismo haya desaparecido. El andrógino, en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto en su figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino, mientras que ahora no es sino un nombre que yace en la ignominia. En segundo lugar, la figura de cada individuo era por completo esférica, con las espalada y los costados en forma de círculo; tenía cuatro brazos, y dos rostros sobre un cuello circular, iguales en todo; y una cabeza, una sola, sobre estos dos rostros, situados en direcciones opuestas, y también cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo lo demás según uno puede imaginarse de acuerdo con lo descrito hasta aquí. Eran pues, terribles por su fuerza y su vigor, y tenían gran arrogancia, hasta el punto de que atentaron contra los dioses. Tras mucho pensarlo, al fin Zeus tuvo una idea y dijo: "Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número". Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza, y morían por hambre y por su absoluta inactividad, al no querer hacer nada los unos separados de los otros. Al oír esto, sabemos que ni siquiera uno solo se negaría ni dejaría ver que desea otra cosa, sino que sencillamente creería haber escuchado lo que anhelaba desde hacía tiempo, es decir, unirse y fundirse con el amado y llegar a ser uno solo los dos que eran. Pues la causa de esto es que nuestra antigua naturaleza era ésa que se ha dicho y éramos un todo; en consecuencia el anhelo y la persecución de ese todo recibe el nombre de amor.

Llamaré a la sombra
por tu nombre
penumbra de la noche
sin sexo
sin tu sexo
desconocido
y yo desesperada
por fundir mi lengua
en tu cuenca
no explorada
ira y desasosiego
mujer secreta
hambre de fuego
mujer sin sexo
a contratiempo
te recreo
curto con mis dedos
el camino
a tu verde estepa de trigo
ojos floridos
eres gloria
fértil diosa de tierra
mi arado no toca
me mordiste
y envenena
anda
deja que me arrastre
a la perfidia sin demora
eres lluvia que no moja
feromona que galopa
cúmulos
cirros
brisa de los sueños
yo te espero
en el deseo que no tocas
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras esto.
No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado, iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo.
Sabines
es intenso
en constante jugueteo
se cuela
colibrí emancipado
en mi pelo o mis dedos
profundo
como aquel día
dentro de ti
donde temblaste
al abrirme paso
vibre
de ti bebí
lamí tus hojas
como niña
endiosada con helado
no derrame gota alguna
todo absorbí
me entrometí
quise sentir
como era vivir
dentro de ti
rompí tu puerta
y me abandone
rasgando paredes
carmesí
trémula y palpitante
tormenta de agua salada
que se desbordo en mi boca.
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.
Una noche fue
inolvidable
me amarraste
te ate
a mis caprichos
y renuncié
para derrumbarte
a placer
porque si
devore
me entrometí
destrozando lazos
reiventando el mundo
conquiste murallas
eramos tu y yo
épica
por pasión
solo una
posesiva
te diré como paso
hunde tus dedos
entra
no te dejare salir
haré un templo
olores y satín
sexo
te estruje
me perdí
no te encuentro
musa.
Guillermo Fadanelli
"Al baño con sombrero"
Los seres humanos que estan hartos de sí mismos me son bastante simpáticos. Es notorio su cansancio: bajan los ojos frente al espejo y prefieren mantenerse en silencio con tal de no escuchar su propia voz.
El cansancio de sí mismos se da también en el terreno de las ideas: los seres hartos de sí odian escucharse opinar las mismas tonterías todos los días. Odian decir: "Creo que en este país las cosas andan bastante mal". También aborrecen dar noticias acerca de su persona: "Desde niño nunca me gustaron las verduras". Si al menos uno tuviera la oportunidad de cambiar de voz, llevar siempre un jabón en la boca o abandonarse en el cuerpo de otra persona, entonces el desasosiego sería menor, pero uno carga en la espalda consigo mismo y no puede desenterrar ideas y opiniones que tiene ancladas hasta la médula.
(...)Se camina en la oscuridad pese a que la ciencia o las religiones crean haber iluminado el camino. Las personas más interesantes que he conocido no son famosas, ni célebres, sino que viven con sabiduría y discreción una vida que no dominan: y cada mañana, como quería Cioran, se levantan y se avergüenzan de sí mismos.









